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Lampad’air, una lámpara de volúmenes variables
La pequeña distancia que existe entre los triángulos que componen la estructura de esta lámpara permiten la liberación de pequeñas cantidades de luz, creando dinámicas líneas y un suave brillo cuando se instala en una habitación como iluminación ambiental. Hasta aquí todo normal.
Sin embargo, esta lámpara esconde un secreto. Y es que los jóvenes diseñadores Aissa Logerot y Mateo Marino han creado Lampad’air de un material elástico, capaz de aumentar su tamaño.
Cuando se hincha, las múltiples piezas triangulares que la constituyen se disocian permitiendo obtener una luz más intensa. Está equipada con una bomba eléctrica controlada por un programa informático que permite introducir el aire de tal forma que se consigue una fluctuación autónoma de su volumen. Por lo tanto, el usuario puede accionar la bomba e hinchar la lámpara de acuerdo a sus gustos y necesidades de luz en cada momento.
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Vía: AissaLogerot, Fold
Land Peel, alfombra… y más
Con pisos en las ciudades cada vez más pequeños, la necesidad de mobiliario portátil se va haciendo día a día más necesario. Los muebles modulares no sólo ahorran espacio sino que también ofrecen flexibilidad y facilidad de uso en los hogares pequeños.
Land Peel de Shin Yamashita, un estudiante de diseño industrial del Instituto de Tecnología de Kyoto, Japón, es una alfombra-mueble acolchada que comprende un conjunto de tres planos divididos en segmentos flexibles. Un doble pliegue transversal permite convertirla en una mesa baja ideal para una cena frente a la TV o en un respaldo trapezoidal, acompañamiento perfecto para trabajar con un ordenador portátil o leer un libro. Su flexibilidad y adaptabilidad lo hacen ideales para complementar la decoración de cualquier salón, habitación de juegos o estudio juvenil ya que puedes darle múltiples usos.
Es, por tanto, un concepto ideal para diferentes actividades y cuando no se necesita su uso, se pliega para seguir decorando el suelo.
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Vía: Designboom
Shweeb, monorraíl a pedales
El Shweeb es un sistema monorraíl accionado por pedal que es una “respuesta directa a las necesidades de transporte actuales y de futuro”.
Cada cápsula transporta a un solo ciclista, que tiene que pedalear con el fin de llegar del punto A al punto B. El asiento se ajusta a su altura exacta, y es tan cómodo como una hamaca. Si estás pensando que Shweeb debe ser como montar en bici, estás muy equivocado. El sistema de tracción de sus cabinas está diseñado para que éstas se impulsen con mayor fuerza de la que lo haría la bicicleta y requiere sólo la mitad de la energía de una bicicleta de carreras y un tercio de una bicicleta de montaña. Con este sistema, se llegan a alcanzar velocidades de 90 km/h aprovechándose de la ventaja de quitar la resistencia a la rodadura de los neumáticos.
Trenes de Shweebs reducen aún más la aerodinámica de arrastre y cada uno de los ocupantes realizará mucho menos esfuerzo que un solo ciclista a la misma velocidad. Además, el vehículo es totalmente resistente a la intemperie.
Actualmente, sólo se conoce un modelo de estas características instalado en el eco-parque de atracciones Agroventures Aventura Park en Rotorua, Nueva Zelanda, pero esperemos que este concepto ecológico amigable pueda ganar popularidad como medio de transporte urbano.
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Este vehículo rápido, seguro, económico y respetuoso con el medio ambiente quizá no sea capaz de convertirse en un estándar de transporte en las ciudades densamente pobladas, pero sí puede ser una nueva alternativa a los automóviles e incluso a las bicicletas.
Gasómetros de Viena: renovación industrial
Estamos en Viena, antiguo barrio industrial de Simmering. Al horizonte se vislumbran cuatro antiguos gasómetros fechados en 1896, justo cuando la ciudad decidió invertir fuertemente en gas y electricidad. Se trataba de la planta de gas más grande de Europa: cuatro gasómetros y 500 kilómetros de líneas de gas.
Una vez se cerró la planta en 1984, estos cuatro cilindros gigantes fueron escenario de una película de James Bond y a día de hoy, se han llegado a convertir en un complejo residencial y comercial que luce como un atractivo más de la ciudad de Viena.
Cada uno de ellos mide 90.000 metros cúbicos y está rodeado por una fachada de ladrillo rojo que alcanza los 70 metros de altura y 60 metros de diámetro. Para hacernos una idea, los expertos cuentan que en su interior cabe una noria con toda su magnitud. Aunque los tanques en cuestión fueron destruidos, las paredes se encuentran en perfecto estado de conservación. Es por eso que allí se han ubicado algunos apartamentos residenciales, tiendas y restaurantes, como alternativa al ocio y al turismo vienés.
En cifras, estamos hablando de 70 tiendas, restaurantes, bares y cafés, un multicine de 12 salas, un auditorio para 4.200 personas, una guardería, el Archivo Nacional de Viena, 11.000 metros cuadrados de oficinas, 615 apartamentos y 230 habitaciones para estudiantes. Es así como los antiguos gasómetros de Viena se han convertido en uno de los principales sitios de ocio de la ciudad, símbolo histórico de su revolución industrial.
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Vía: TwistedSifter
Ink Calendar, calendario de tinta
El diseñador español Oscar Díaz ha diseñado un calendario en el que una tinta recorre los números por capilaridad, rellenando y coloreando el papel para mostrar la fecha. Una forma muy poética y a la vez precisa de medir el tiempo.
En la mayoría de los calendarios, los días se tachan con un par de trazos del bolígrafo. El Calendario de Tinta, sin embargo, rellena la fecha automáticamente, gracias a un lento flujo de tinta que marca cada día de forma precisa. Un bote de tinta con el nombre del mes impreso se sitúa sobre un papel especial, que tiene las fechas estampadas en relieve en una línea continua. La tinta se extiende gradualmente por la hoja y colorea los números a medida que pasa el tiempo, hasta que termina el mes.
El diseñador comenta que el objetivo de este calendario no es sólo marcar el paso del tiempo, sino también aumentar la percepción que tenemos de él. La idea es actuar sobre los sentidos, más que sobre nuestro cerebro lógico y consciente.
Además, los colores escogidos para simbolizar cada mes están íntimamente relacionados con la estación en la que nos encontramos, basados en un espectro ligado a una escala de temperatura de color, que nace de nuestra percepción del clima para cada mes. Así, los colores van del azul oscuro de diciembre a los tres tonos de verde de la primavera, con naranja y rojo para el verano.
Un calendario emocional y estacional.
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TITULO : INK CALENDAR
DISEÑADOR: Oscar Diaz (http://www.oscar-diaz.net)
DIMENSIONES: 420 X 595 mm
MATERIALES: Papel y tinta.











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